Hagamos una crítica a los más críticos. Lejos de mi opinión y la de otros muchos, hagamos una reflexión del porqué esta pelicula ha creado ciertas discrepancias entre una parte del público.
Me parece que es un posible motivo de consideración que la última película de Rodrigo Cortés haya ocasionado opiniones varias, con una apabullante diferencia entre ellas. La mayoría del público de este thriller psicológico, la ha elogiado de manera asombrosa. Claro ejemplo de ello es la crítica de Rob Nelson, de Variety, en la que afirma que es "un ingenioso ejercicio de tensión sostenida que haría que Alfred Hitchcock se removiera en su tumba."
No queda duda, que la película ha gustado en su mayoría, pero admitiremos que el tema (no apto para claustrofóbicos) ya podíamos predecir, a priori, que era arriesgado. Un joven enterrado en una tumba, cuya misión es salir, crea cierta curiosidad acerca de como será tratado el tema. Hay miles de opciones por las que apostar: amorosa y lacrimógena, crítica a la política y a la humanidad, apología a la víctima, enfrentamiento a la muerte, destino... Y al parecer, se han recogido todas las posibilidades que podian caber dentro de esta espectada "caja".
¿Entonces por qué no ha gustado a todo el mundo? Como toda película, Buried está cargada de ingredientes para el éxito. Intriga, suspense, drama, crítica, venganza... quizás demasiados, para los noventa y cinco minutos de duración. Es bien sabido, que cuando se come algo delicioso, aunque empachoso, puede resultar muy indigesto. Y si, a la postre, no llevas ni quince minutos cuando ya se te ha atragantado, se produce un estado de irritación en la sala, peligrosamente contagioso. Esto fue lo que yo me encontré, una manada de espectadores que pedían venganza por haberles cobrado por "eso".
Resulta curioso como a veces la calidad, según para quién, resulta fatigosa de masticar, difícil de tragar, y prácticamente imposible de digerir. Pero más curioso aún es desistir de llegar a tal placer. Y hablo totalmente en general, Buried es simplemente el ejemplo, la excusa.
martes, 9 de noviembre de 2010
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